Es oficial. Una buena comida es mejor buena-comida con un buen vino, ya sea blanco o tinto, o incluso rosado, o incluso uno primero y otro después. A veces, la mejor (y otras veces casi la única) forma de poder permitirse probar algunos de los vinos que nos enamoran sin tener que pedir otro préstamo, es incluirlos en el carro de la compra. Compartimos los vinos blancos y tintos favoritos que hemos encontrado y amado en un lineal. Los precios son asequibles, la felicidad puede ser infinita. Amor en el hipermercado. Amor en el ultramarinos…